Entrevistas recuperadas: Junot Díaz

Posted on mayo 1, 2013

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Junot Díaz es uno de los invitados de la próxima edición del Primera Persona, ciclo que se celebra este fin de semana en el CCCB de Barcelona y cuya programación es un suculento reclamo no sólo para los amantes de la buena literatura, sino también de la buena música (todo mirado desde la óptica, como dicen, “del yo más puro”). Desde que leí en 2008 La maravillosa vida breve de Óscar Wao, con la que este autor dominicano consiguió el Pulitzer aquel año, no he parado de recomendarla. Y no sólo porque me absorbiera completamente o me hiciera partirme de risa durante días, sino porque siempre he recordado la entrevista que le hice a su autor con mucha ilusión. Fue una de esas charlas de las que se disfuta cada segundo (Ey, y dejaros de pendejadas que yo siempre lo digo: con Falete tuve otra, así que no es cuestión de intelectualidades pomposas, sino de olvidarse de la grabadora y conectar sencillamente de tú a tú). Aquí os la dejo para que conozcáis un poco más a Junot Díaz. Su nuevo libro This Is How You Lose Her al parecer está a punto de llegar a las librerías en castellano.

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“No es casual que los libros favoritos en América sean apocalípticos”

Junot Díaz (Santo Domingo, Rep. Dominicana, 1968) emigró a Nueva Jersey a los seis años. Su condición de inmigrante le ha servido para observar la sociedad actual norteamericana y analizar el curso histórico de su país de origen de manera muy particular. El año pasado, establecido como profesor de Escritura Creativa, debutó en la novela con La Maravillosa Vida Breve de Óscar Wao, la historia de una maldicón (o fukú, como dicen los suyos) que persigue a una famila desde los tiempos del dictador Trujillo en la República Dominicana. Salvaje en ritmo y estructura, y protagonizada por un joven latino con sobrepeso y todos los atributos para ser considerado en EEUU todo un nerd (es decir, un empollón obsesionado por la ciencia ficción y por salir de la virginidad al que todos dan la espalda), ha merecido el Pulitzer 2008 y el National Books Circle Award.

“Cuando uno tiene dos dictadores en casa no puede tratar de complacer a los dos”

Su libro, dice, es una mezcla entre el Macondo del ‘boom’ latinoamericano y el McOndo norteamericano. ¿Quería encontrar un punto intermedio perfecto?
Es una estrategia muy caribeña. Ser fiel a un movimiento no tiene sentido. Yo necesito todas las herramientas, pero nunca me planteé aislarme en medio de los dos polos. El problema no está en encontrar el punto medio. Cuando uno tiene dos monstruos en casa, dos dictadores, no puede tratar de complacer a los dos. No hay equilibrio. Se van a pelear pa siempre, y está bien. La gente está acostumbrada a narrativas conflictivas. Creo mucho en los lectores, aunque son pocos, la cosa está jodida… Mi mamá dice que ser escritor es ser desconocido, loco, pobre y egoísta.

¿Por qué egoísta?
¡Ay, pol favó! Anoche salí con un par de escritores y todo era “yo-yo-yo-yo y más yo ¡y más libros que estoy escribiendo!”.

Oscar es un ‘nerd’ entrañable y ridículo a la vez. ¿Buscaba la compasión del lector?
Yo no quiero que los lectores odien o amen a mis personajes. Lo que quería era reflejar la complejidad de las relaciones humanas. Intentas convencer a alguien de que está encontrando lo real, lo humano. En la primera parte de Matrix, las máximas decían: “Al principio construimos otra Matrix, y era perfecta, pero los seres humanos lo rechazaron. Ese paraíso no les parecía real”. Y ése es el truco. Tienes que crear un sentimiento que incluso siendo falso, sea real.

Narra la historia desde la perspectiva de alguien joven con referencias a cómics, filmes… ¿Su madre podría entenderlas?
No sé. Mi mamá dijo: “Ustedes tienen el Matrix, y no sé qué es, pero nosotros tenemos otra cosa que yo conozco que es cargar agua”. Lo que yo quería era reunir a las generaciones que convven en una misma casa pero que no se conocen, que no comparten sus vidas pasadas. Aunque el narrador use mucho de lo freaky, lo cool y lo nerd, trata de entender a las generaciones anteriores. Nuestras experiencias pueden ser tan ajenas y eso es tan magnífico… A mi hermanito de 15 años trabajar en el campo cargando agua le resulta más lejano que la Tierra Media [de El Señor de los Anillos].

Deja entrever que los jóvenes inmigrantes dominicanos en EEUU no se cuestionan nada acerca de la dictadura de Trujillo.
No les importa ni saben nada de Trujillo. Es como un pacto de silencio con los inmigrantes adultos. Todo ese trauma y esas malas historias los dejan allá, te reinventas. Uno de los resultados más grandes de la inmigración es el silencio. A veces uno piensa: “¡Pero bueno! ¡¿Es que papi fue un torturador o qué?!”. Los jóvenes dicen: “Genial. Si no me hablas del pasado no tendré que enfrentarme a la Historia”. La historia es una hija de puta.

¿Y no se sienten algo vacíos?
¡Bienvenida a los EEUU! Allí los cuentos más poderosos son La Historia de Horacio Alger, ¡que es la historia de un huérfano que se vuelve rico! ¡Es el mito más grande! Tú no vas allí para hablar del mundo viejo, sino a hacerte rico, a convertirte en Superman, ¡otro maldito huérfano! ¡Es el puto sueño americano: la amnesia!

“Uno de los resultados más grandes de la inmigración en EEUU es el silencio”

McCarthy, Pulitzer 2007 con ‘La Carretera’, usted con una maldición persiguiendo a una familia… Es como si las historias apocalípticas atrayesen más que nunca…
Totalmente de acuerdo. El género del nuevo mundo es el apocalíptico. No es casual que los libros favoritos en América sean apocalípticos. Cada novela de los dos mejores escritores americanos vivos, Cormac McCarthy y Tony Morrison, lo es. América es una casa invadida por fantasmas: lo apocalíptico, la destrucción y la alienación siempre están cerca.

Lleva la estructura al límite, un reto constante en toda una nueva generación de escritores norteamericanos. ¿Les marca haber podido estudiar Escritura Creativa?
En parte sí, pero creo que lo que está pasando es que ahora el nivel de expectación narrativa es mucho más sofisticado, y eso se nota en todos lados, sobre todo en la televisión. Una serie como Perdidos hubiera sido imposible hace diez años. No tienes que leer a Naomi Klein para ver que el capitalismo ha hecho que, si antes comprábamos temas a secas, ahora compremos narrativas.

Miramax ha comprado los derechos del libro. ¿En qué punto está el proyecto?
Todavía no se ha decidido nada. Cuando te pagan 10.000 dólares por una novela, que no es mucho porque no eres Stephen King, ya no es tuya. Sólo te queda rezar… Conozco a los gringos: sólo tienes que ver lo que han hecho en la última de García Márquez, El amor en los tiempos del cólera. ¡Si Hollywod puede matar a García Márquez así no tengo muchas esperanzas!

¿Ganar el Pulitzer con la primera novela puede llegar a ser un fastidio, un ‘fukú’?
Hay gente a la que si le dan dinero o un beso le saca de quicio, pero en mí no tiene mucha influencia. Estoy muy orgulloso, pero no creo que vaya ni a dañar ni a ayudar a mi trabajo. Quiero que todo el mundo se olvide de que exito. Cuando el aplauso aún está en el aire es lo peor. La tentación de hacer algo buscando aprobación es lo más peligroso. Por eso esperaré un par de años para lanzar nuevo trabajo.

*Entrevista publicada el 16 de julio de 2008 en el Diario Universal de Iberia
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