Maneras de mirar. Y de posar. Parte I

Posted on octubre 9, 2011

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Todo comenzó viendo la portada de una revista gratuita estadounidense. Aparecían The Rapture con medio cuerpo metido en el mar. “¡Qué manía de fotos! Esto ya lo he visto antes… ¿Con quién era? ¿Con quién?”. Entonces pensé en Christina Rosenvinge, esa muchacha tan guapa y tan discreta. Pensé en la portada de su último álbum. 

Eso me llevó a acordarme de Disco Las Palmeras, unos chicos gallegos con cara de gente muy normal. De majos ellos. “Otros pobres pasando frío”:

Y mirando por el Google encontré otra foto más (“Así en el fondo debían estar mejor”). Y desde mi subconsciente llegaron, tambien nadando, Slint, pioneros en eso de posar con el agua al cuello…:

Quise volver a buscar la portada de aquella revista con The Rapture metidos en la orilla y el agua llegándoles por encima de las rodillas. Pero en su lugar nada más que daba con ésta:

Entonces me vinieron a la cabeza Me & The Bees y sus canciones frescas como una sandía en agosto:

Y entre el agua y la hierba, mi memoria dio a parar con Fred i Son.

Fred i son, con medio cuerpo sumergido.

Como Rosenvinge, Disco Las Palmeras y The Rapture. Pero en los matorrales.

Semanas después me desespero.

“¡¿¿Por qué no paro de comparar fotos promocionales?!!! ¡¡¿Cuándo empezó esta obsesión?!!”.

Fue hace mucho, pero hubo un despunte. Fue en el momento en que le pillé un odio especialmente singular a esa moda de ponerse cabezas de oso panda y ciervo.

Cuando te empapas el programa de un festival de esos… mi hijo los llama ¿alternativos? Tengo 74 años y todavía me tiene que explicar qué significa. Alternativo ¿a qué? Dice que tiene que ver con los 90, pero a estas alturas, no sé… Ya tendría que haber salido otra palabra nueva.

Lo que decía, eso, que no paras de caer en gilipolleces muy grandes. Como ver a Abraham Boba cayéndose hacia atrás con una silla en una foto tomada por el Colectivo Anguila (aquí debajo, el making-of, para que descubráis el truco), justo en ese punto de desequilibrio quieto…

… y encontrar páginas después, en la misma revista, a Carl Craig cayéndose para adelante.

Son chorradas, pero yo no paro de reírme de tanto en tanto con ellas.

O el año pasado, por ejemplo, que no podía más con las fotos con proyecciones a todo color encima de artistas en circunstancias enigmáticas. Así, del rollo a lo Animal Colective, o de El Columpio Asesino, de Emeralds, de…

Os juro que hay tres mil fotos así. Más que de músicos con Ray-Ban y camisetas con dibujitos naïf. Más que portadas de discos con triángulos fluorescentes. Por cierto, ésa fue otra de las cosas que secuestraron mi atención hace tiempo, al comenzar a ver el vídeo de Lady Gaga Born this way. Mi vecina suele ser un poco despectiva en algunas cosas, se le va la olla cuando se pone hijaputa, pero en general las clava. “Dale!! Ya está la tía mamarracha copiando la estética de las portadas ochenteras”, comentaba ella el otro día, con sus 82 años a cuestas. Estábamos mirando clips por el teléfono mientras esperábamos el 28. Y de repente, una voz trasera saltó: “No, Mª Luisa, no… –Modesto, el jardinero de los pisos rojos–. Eso del triángulo no tiene que ver ni con Def Leppard, ni ni siquiera con Pink Floyd, que son de antes. Los triángulos rosas representan a la comunidad gay. El símbolo surgió en la Alemania nazi, y recuerda el exterminio de homosexuales, el que hubo allí, ¿sabes? Lo dice la Wikipedia”.

Cuando torcí la vista en su búsqueda me quedé de piedra. La mitad del cuerpo de Modesto sobresalía de entremedio de los setos, allí entre los tan bien cuidados y verdes jardines que rodean la parada. No recordaba a qué me recordaba, la vida entera es un déjà vu, pero estuve tentada a hacerle una foto promocional, aguantando así, tan erguido y enigmático, sus tijeras de podar.

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