Gipsy Aliens. Cuando no es pose

Posted on marzo 28, 2011

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Gipsy Aliens

Os seré sincera. La primera vez que vi tocando al bajista de Gipsy Aliens pensé que alguien debía hacerle el favor de decirle que se había equivocado de grupo. En ese momento formaba parte de Mi eje central, quienes tenían el honor de telonear a sus queridos El Hombre Burbuja, reunidos para la ocasión en su ciudad natal, Jerez. Pelo amarillo pollo, camisa blanca y corbata fina, poses chulescas, saltos desde el amplificador, y mientras tanto, el resto de la banda seguía a lo suyo, en una cuidada actitud shoegaze acorde con lo que oíamos. Años después, concretamente las Navidades pasadas, volví a ver a aquel chico en el Inocente Rock, en Rota, pero no caí en que era la misma persona. Minutos antes me estaba preguntando cómo es que esos tres chavales desconocidos tocaban detrás de los Hermanos Dalton, a quienes hacía tanto que no se les veía el pelo. El chico al que no reconocí volvía a revolverse por el suelo y hacía malabarismos sobre el backline, pero ahora no me molestaba en absoluto todo aquel derroche de actitud punkarra. Sus otros dos compañeros, Santi (guitarra y voz) y Sergio (batería), parecían vivir el mismo éxtasis. Y aquello era justo lo que su música me pedía. Gipsy Aliens me sonaba a los Stooges, a MC5, a Led Zeppelin… Su rock duro de notas gordas te golpeaba, sentías cómo se metía en tu caja torácica y te sacudía. Recuerdo pensar que allí había un trabajo bien hecho; que debía guiarles la seria voluntad de crear una bola electrizante que nos comiese a todos. Como yo, hubo muchos que poco a poco se fueron acercando al escenario atentos. Terminó el concierto y miré al par de amigos que tenía al lado. Estaba claro que habíamos disfrutado. Me acerqué a Santi y quedé para hacerle unas preguntas cuando pasase fin de año. Aquella reunión de la que ahora doy parte sucedió el 4 de enero en el patio del Damajuana, y me permitió descubrir que Gipsy Aliens, a pesar de no tener sello aún, apuntan muy alto. Saber que sus edades están comprendidas entre los 19 y los 23 años asusta. El próximo JUEVES 31 de MARZO, un día después de que vean cómo su idolatrado Roger Waters vuelve a levantar un muro descomunal, actuarán en la sala Moog de Barcelona. Los amantes del garaje y el rock psicodélico pueden estar seguros de que su directo no les defraudará. Es su fuerte y pretenden que siga siéndolo. Su actuación estará precedida por el que será el debut del dúo catalán Tomyjerry, una valentísima apuesta por el rock primitivo más contundente hecho sólo a partir de guitarra y batería. El cartel del concierto lo firma Eric Fuentes (Unfinished Sympathy / Eric Fuentes y el Mal).

¿Cómo llegasteis al estilo que habéis querido desarrollar en Gipsy Aliens?
Santi: Escuchando mucha música e intentando captar dónde nos parece que están las verdaderas ganas, el verdadero espíritu y la verdadera energía, y eso lo vemos en los años 70 sobre todo. Es un poco inevitable no parecernos a las cosas que nos transmiten más.
Mario: Mucha gente nos ha dicho que nos ha visto tocando y que se lo creía, como si hubiéramos salido de los 70. Hay grupos que tienen una pose más o menos camuflada, y lo nuestro acaba rezumando estética, pero no es pretendido, es… La idea de que no hubiera una segunda guitarra o un teclado era porque queríamos la energía al límite que da un power trío como los clásicos, los típicos de los 70 y de finales de los 60. ¿De dónde nos viene esa música? Pues no sé. Mi padre siempre ha tenido una colección de vinilos muy grande. Me la pasó a mí, y he sido siempre muy clásico y muy escéptico a lo nuevo… De los grupos actuales escucho muy poco. Eso por mi parte… Sergio lleva tatuado en el brazo el emblema de John Bonham (Led Zeppelin) en el brazo, pero eso ya es otra historia.

¿Qué importancia tiene el dejarse llevar sobre un escenario para vosotros?
Santi: A la hora de tocar tenemos bastante confianza en nosotros mismos. Yo de vez en cuando soy un chaval un poco tímido, pero en el escenario tengo toda la libertad para hacer absolutamente todo lo que me salga de los huevos. Es una necesidad. Necesito seguir tocando y necesito llevar todo eso hacia delante. Si no, creo que me perdería un poco ahora mismo. No sé qué haría sin esos momentos de éxtasis y de locura.

¿Os habéis sentado mucho a hablar de lo que pretendíais hacer con Gipsy Aliens?
Mario: Mucho. Más que ensayos ha habido eso.
Santi: Nos conocemos mucho como personas. Nos queremos bastante y compartimos mucho más que estar juntos en una banda. Todo lo que te he dicho antes del escenario y tal lleva acorde muchísimas cosas. Es muy familiar. No quiero sonar pretencioso, pero hay bastante pasión en este proyecto.

¿Qué fue lo primero que tuvisteis claro? A veces, al unirse a alguien en un proyecto común es más fácil saber lo que no se quiere que lo que se quiere hacer.
Mario: Ahora que lo dices, últimamente, cuando vemos el material nuevo… La primera maqueta la grabamos en un día, pero lo que estamos haciendo ahora es mucho más elaborado y vamos a tardar meses en poderlo tener grabado, aunque no vayan a ser un chorro de canciones. Ahora ése es el problema: que nos basamos en lo que no queremos hacer y le damos mil vueltas para depurarlo. Teníamos muy claro que queríamos hacer lo que no habíamos podido hacer desde que empezamos a tocar. Por eso Sergio empezó con tantas ganas, porque nunca había estado en un grupo de rock propiamente dicho. Yo por mi parte, tenía cosas como que… Me muevo mucho en el escenario y hay cambios de parecer… A alguno le parecen demasiado teatrales algunas ideas que propones, o demasiado pomposas, o demasiado retro, y cuando llegas aquí te encuentras a otras dos personas que quieren hacer lo mismo exactamente, y que como si fuera una religión o algo espiritual, creen en el poder de poner los amplis al máximo volumen y tocar tres personas. Eso era lo que yo quería.
Santi: O estar en un concierto y sentir que si algo te falla no importa porque tienes a dos bestias tocando detrás. Confias en ellos y no tienes miedo. Sabes quedar bien. Es mucha tranquilidad.

¿Por qué no habéis movido la maqueta para que os fiche un sello?
Santi: Tenemos bastante fe en lo que viene y lo anterior es como que se quedó anticuado. Queremos que nos conozcan por esto que vamos a hacer. Lo primero que hicimos fue una confirmación de que podemos tocar muchos temas cañeros en directo. Ahora viene el paso siguiente. Es más experimental.

¿Qué bandas fueron más referenciales a la hora de componer las nuevas canciones?
Santi: Pink Floyd, mucho.
Mario: También centramos el interés en las bases de batería y bajo a lo Massive Attack.
Santi: Incluso en los mundos de los Beatles en sus últimos discos.
Mario: El rollo aflamencado de algunas escalas que utilizamos, intentar variar en los patrones rítmicos para que no suene a todo… Es eso, para que la gente deje de venir a vernos y venga más a escucharnos.

¿Pero os coméis mucho la cabeza buscando armonías más complicadas y demás?
Mario: Somos muy analíticos. Yo estudio música desde que tenía nueve años, pero seriamente desde hace cinco años. Un grupo lo montas para disfrutar, y el auténtico problema para nosotros es que hemos llegado a extremos de no poder disfrutar nada y de frustrarnos mucho porque todo lo que intentamos tocar nuevo suena demasiado…
Santi: Incluso el mapa que hemos hecho para algunas canciones (de patrones de batería, etc) no hemos podido tocarlo luego.
Mario: Queríamos sonar como una máquina de directo capaz de tocar todo lo que suena en el disco. Una vez intenté tocar un tema con una mano en el bajo y la otra en el teclado y era un poco estrafalario ya, no iba a ser posible. Ahora hemos canalizado eso un poco más… Es tocar lo mejor que puedas pero yendo más allá, no ceñirse a tocar técnicamente bien.
Santi: Es sentirte un niño que no sabe nada enfrentado a la música para hacer algo nuevo.
Mario: Santi por ejemplo nunca ha estudiado música y sin embargo entendemos de la misma forma la armonía, yo desde un punto de vista más teórico porque lo estoy estudiando y él de un modo más sensorial. Pero los dos coincidimos cuando hay cosas que suenan y nos salta una alarma que dice “eso no se toca”. Porque por muy bien que suene será un tema más en el álbum. A lo que aspiramos en definitiva es a hacer un álbum que aunque tenga cinco o seis canciones no sobre ni falte nada.

Volvemos al espíritu setentero, con los álbumes conceptuales…
Mario: Exacto.
Santi: Como un I Wish You Were Here. No al mismo nivel, pero es la idea.
Mario: Es difícil que quien oiga esto no piense que lo nuestro es pretencioso. ¿Que tenemos cinco canciones y no sobra ni falta nada? Pues perfecto, eso un álbum, un proyecto. No hay que meterle ni canciones de relleno como hicimos en la primera maqueta, que luego ni se van a tocar en directo, ni sobrecargarlo, porque a fin de cuentas tampoco va a ser un álbum que vayamos a tener que venderle a ninguna discográfica en plan Virgin y ‘¡Oh, mira, éste es el gancho!’.

¿Nunca os habéis planteado la autoedición?
Mario: Eso sería meterse en camisa de once varas. La mejor herramienta de difusión pueden ser las giras, pero eso le cuesta dinero al grupo, no sé… Habría que buscar la forma para que no nos costara dinero poder movernos cuando queramos y poder mover el material de forma viral: irnos a Europa, irnos a América… Suena muy descabellado, pero hay bandas de aquí que lo han hecho y les habrá salido lo comido por servido, pero por lo menos han ido, y ni siquiera tenían esa actitud de querer llegar a la mayor cantidad de gente posible, sólo querían pasárselo bien. Ésa es la pretensión que tenemos de momento.
Santi: No es sólo que te escuchen, sino disfrutar más aún de lo que estás haciendo y de tu carrera musical, el irte por ahí y viajar, tocar en condiciones que nunca pensaste. Por eso una discográfica sería el empujón para que sean más viables todas estas ilusiones.
Mario: De momento, anclados en Cádiz, tenemos la oportunidad de que, haciéndonos un nombre poco a poco, nos llamen de un sitio como el Inocente Rock para que venga la mitad de gente que ya nos conoce o sabe algo de nosotros y la otra mitad que no tiene ni idea, y si al final de un concierto nos aplauden como nos aplaudieron allí, tendremos la mitad del mérito de haber conquistado a ese público nuevo. Realmente lo que queremos ponernos es a tocar un jueves por la noche o por la tarde delante de 20 desconocidos que se vayan a casa y nos busquen en Internet porque quieran volver a escuchar nuestra música. Eso sí que es demostrar lo que vale un grupo: tocar para desconocidos y conseguir que de ahí salga un público que no sólo sean tus amigos. Cádiz es muy pequeño, y Sevilla tampoco es tan grande, es lo mismo: vas y más o menos tienes un nombre hecho, pero si ahora aterrizamos en un sitio como Barcelona o Madrid dos o tres personas nos conocerían.

¿Creéis que en la escena pop-rock española hace falta actitud para “creérselo” más?
Mario: Muchísimo. No se trata de creérselo. Yo nunca entenderé cómo en un grupo que está tocando a un volumen atronador, aunque sea un grupo de versiones, pueden estar quietos ahí sin tirarse al suelo, sin… Ya lo dije antes: no es una pose. Yo soy incapaz de enchufarme a un amplificador que mide lo mismo que yo y no subirme encima, o estar dando saltos, o tirarme al suelo… Después de todo, es algo catártico, no es un concierto de música clásica en el que tienes que estar atento a una serie de aspectos técnicos y ya está, es enchufarlo y dejarte llevar por la corriente eléctrica. Es muy espiritual, para mí por lo menos lo es.
Santi: Yo a muchos grupos los veo como artesanos. Hacen sus canciones a partir de fórmulas, y después llegan al escenario y la presentan y punto. Para nosotros la música tiene que llevar paralelamente un espíritu que te transmita. Puedes haber tocado fatal, pero si tu actitud ha sido sincera transmites mucho más.

¿Os preocupa pareceros demasiado a otros grupos?
Mario: Hasta el punto casi de deprimirnos y decir “no quiero seguir tocando estas canciones porque me suenan a esto”. Es intentar escapar de la etiqueta. A nosotros la más notable que nos han puesto es la de que somos un espectáculo, y eso para empezar queda bien, porque te desmarca de los demás. Dices ‘Uh, ¿quieres ver un grupo en directo con energía de verdad? Ahí lo tienes’. Pero llega un momento en que eso es un poco circense, y nosotros como digo no queremos que la gente venga a “vernos” a los conciertos, queremos que nos escuchen.

¿Y no os da miedo que os vean como otro grupo revival sin más?
Mario: Sí, por eso mismo decía que no queremos que nos etiqueten como un grupo que da espectáculos, de directos muy explosivos y tal. Para empezar porque no somos ni Queen ni Led Zeppelin ni cualquier disco de rock progresivo de los 70 que llegue con una parafernalia que te cagas y deje a todos flipados. Tampoco queremos sonar a los 70. Está bien que se presente en la base. Si una casa está hecha de ladrillos, en nuestro casa todos esos ladrillos son álbumes clásicos de los 70, pero si vamos a fabricar una casa nueva, no queremos que se parezca a una de entonces. Lo que nos trae de cabeza es hacer lo más nuevo posible.
Santi: Sabemos en qué dirección queremos ir, pero no hacia dónde. Aún estamos conociéndonos a nosotros mismos musicalmente. Estamos aprendiendo de los Gipsy Aliens.

Aún no me creo que no escuchéis a grupos de hoy en día.
Mario: Muy pocos. En realidad estaba pensando en grupos de los 90 y de los 2000, pero realmente de hoy en día estoy hecho un inculto. Tandría que pensarlo. Lo más reciente que me he creído han sido los Strokes y no todo.

Eso es muy predecible…
Mario: Claro, porque soy muy inculto… Bueno, y Wilco, que me gustan bastante y vi hace tres años… Son muy pocos. Parece que todos van a la misma fórmula: que los conozcan en Benicassim o en el Primavera Sound a nivel nacional, y venga, vamos a intentar dar el salto a Inglaterra, como es el caso de We are standard, que no me transmiten absolutamente nada y que para mí, sin ánimo de faltarles el respeto, son un grupo muy clásico que va a por las fórmulas.
Santi: Yo siempre he escuchado música nueva. Antes me costaba mucho escuchar música de los setenta. Me había llegado por mi madre, pero ellos me dieron el último empujón. Mi hermano me influyó más en la música nueva. Cuando empecé a conocer música antigua me transmitió mucho por la actitud y todas esas cosas que llevo toda la noche contándote, y por eso ahora soy mucho más selecto con los grupos de ahora. Si antes me gustaban Radiohead, ahora los respeto aún más. Hay muchos matices suyos que todavía no logro entender, y me gusta no hacerlo para que sigan captando mi atención.
Mario: Eso tiene que ver con lo que dijiste antes sobre empezar a hacer una canción y no verla como un adulto, sino como un niño: “esto me gusta, esto no. Pues lo hago así”. ¿Y por qué? ¿Porque es una escala frigia? No, no, no. No te pares a pensar en lo que estás haciendo. Siempre tienes que tener control creativo, pero…
Santi: Es todo mucho más simple.

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